Curiosidades

SANTO CRISTO DE CONTRABANDO

Santo Cristo de contrabando
Un poco más adelante nos encontramos con una hornacina con un Santo Cristo: Es de contrabando y se nota porque tiene cuatro clavos. Los Cristos del Estado Español tienen un pié sobre otro y los atraviesa un solo clavo.

Cuentan que dos contrabandistas beratarras, Tomás el de “Errota” y otro amigo, venían por la regata de uno de los pueblos vecinos del otro lado de la frontera, cuando se encontraron con una ermita que había derribado una riada, estando este Cristo a orillas de la regata. Detrás de la casa de los Baroja los guardias les echaron el alto:

- ¡Alto! Quién va?

- ¡Cristo! (respondieron los contrabandistas, abandonando la imagen en el lugar).

En la aduana sacaron el Cristo en subasta y, con la ayuda del americano de “Xuribaita”, se colocó primeramente en lo que hoy es la Plaza de Altzate, pero que antes no era sino unas cuantas huertas.

Cuando se hizo la plaza de Altzate hubo que trasladar el Santo Cristo de lugar, pero nadie se ofrecía voluntario para ubicarla en sus terrenos. El administrador de la casa “Zelaia”, “Antxoplene”, se trasladó a Elizondo para contactar con los dueños de dicha casa. Ante la primera negativa de los dueños y como último argumento, les dijo:

- No vais a dejar a Cristo un sitio en vuestra casa?

Ante lo que los dueños se lo pensaron mejor y aceptaron colocarlo en los terrenos de “Zelaia”.

PINTURAS DE LA CAPILLA SAN ANTONIO

En el interior de la capilla San Antonio de Altzate hay dos obras de arte: Una pintura de Bienabe Artía, cubriendo todo el arco del presbiterio. Fue pintado en 1953, cogiendo como modelos a niños de la época. Recientemente se ha colocado un tríptico, pintado por Ricardo Baroja y Carmen Monné, su mujer, dedicado a Pepita Baile, Carmen y Amelia Plazas, en 1943 para el Corpus, tal y como reza en la dedicatoria. También está pintado el escudo de Altzate en este tríptico.

PINTURAS DE LA FACHADA DEL AYUNTAMIENTO

En 1983 al arreglar la fachada, surgieron restos de pinturas. Basándose en lo que apareció, Julio Caro Baroja hizo el boceto para la reconstrucción de las mismas y se encargó de repintar policromadamente el pintor local Juantxo Larramendi. Están representadas la cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, con sus nombres en lengua latina.

En 1839, Charles Sturt, un inglés que estuvo en Bera, marchó a Australia y a un monte australiano, en la sierra de Mount Lofty, cerca de Adelaida, en Australia del Sur, lo bautizó “Mount Bera”. En las antípodas está también el nombre de Bera.